Diseño web: lo que nunca conté

A veces la vida nos pone en el sitio equivocado pero, en otras ocasiones, percibimos que hemos encontrado el camino perdido hace tiempo. Hay instantes en que creemos recuperar sensaciones olvidadas y los sueños que un día tuvimos vuelven con más fuerza. Fueron segundos, minutos, horas de duda, demasiadas responsabilidades que asumir, pero, finalmente, el curso de diseño web, se convirtió en un reto al que hacer frente de nuevo. Otro más.

Varios meses después de iniciar aquélla apuesta personal y cuando el final ya está cerca, me queda la sensación de que, esta vez, sí: la decisión fue acertada. Y lo ha sido desde un punto de vista personal, ya que es un aliciente para alguien que se encuentra en paro tener la oportunidad de relacionarte con otras personas que comparten tus mismas inquietudes, charlar, discutir, pero al mismo tiempo reír y soñar, cada uno con sus historias, pero soñar en definitiva. Y qué decir de ese café con palmerita, que a mí me da la vida y, muchos días, también me quita el sueño. Porque si algo es difícil de compaginar ha sido este dichoso horario, que me obliga a comer a las doce de la mañana, a no ver a mi pareja en todo el día y a descubrir que como te levantes más tardes de las siete, no existe mañana.

Ahora, precisamente, en esa tesitura estamos todos, en saber si realmente, habrá mañana, profesionalmente hablando,  en el mundo del diseño web, del SEO, del SEM, o en la hamburguesería de la esquina…, llevando las redes sociales, por supuesto. Y si no, siempre nos quedará el saber, que lugar no ocupa.

Un nuevo camino

Dejando la ironía a un lado, estoy muy contenta, especialmente satisfecha, de haber realizado el curso de diseño web organizado por Inutec y comandado por el señor Igor Mora. Porque desde un punto de vista profesional he aprendido mucho, más bien, muchísimo, he comenzado a sentirme otra vez útil, he vuelto a tener ganas de trabajar en algo que me apasione y he descubierto que hay un nuevo camino para empezar a andar. Y que en este camino, no voy sola, me llevo una mochila cargada de mucho material, sobre todo, de inspiración, muchísima; también de recursos, libros y referencias. Gracias, Igor. Por esto y por hacer que los inconvenientes del horario sean nimios comparados en las ganas de venir a clase. Así mismo, me llevo un poquito de cada compañero, su ayuda incondicional en esos instantes en que entre HTML5 y CSS3, Dreamweaver era mi Goliat particular, y el float, padding y margin, sus aliados. ¡Dios!, qué momentazos. Mi gran desconocido hace unos meses y ahora no puedo vivir sin el diseño web. Pero entonces me planteo la cuestión de si soy o no creativa, aunque ese interrogante deberíamos dejárselo a Mikel que nos ha dejado colgados y con ganas de más parafilia creativa. Gracias por tu generosidad y por hacer que tu proyecto, sea el de todos.

Por cierto, se me olvidaba comentar que mi proyecto del curso, se llama Kroak, en ciernes todavía aunque lo afronto con muchísima ilusión. Esto no es una despedida triste es el nacimiento de algo grande. De un nuevo camino. Estáis todos invitados.

Id con San Google.

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